De Lumpiaque a Rueda de Jalón surgen algunos manantiales
propios del contacto geológico entre la cordillera
Ibérica y la depresión del Ebro, junto a
los cuales se desarrollan importantes humedales. Uno de
ellos es el de la balsa de El Juncal, de cierta profundidad,
fruto del agua que surge de una canalización al
pie de la montaña, probablemente de origen musulmán,
denominada El Bodegón. El otro es el conocido como
Ojos de Pontil, un manantial de agua que mana constantemente
a unos 22º de temperatura y con un caudal de unos
400 litros por segundo. El origen parece ser el afloramiento
de calizas adosadas a la sierra de Nava Alta, donde el
agua de lluvia se infiltra en el nivel freático,
a más de cien metros de profundidad, para surgir
en los Ojos de Pontil, a través de las fracturas
de las capas de caliza.
Lumpiaque
Se llega a Lumpiaque, desde Épila, pasando por
la antigua azucarera. Salva el barranco de Rané
un puente de dos ojos de luz en arco rebajado, acaso del
siglo XIX y que deja a mano derecha el lavadero y la vieja
alcoholera. La calle Mayor, ahora Muntadas, es recta y
en ella abundan edificios construidos con piedra del lugar
a cara vista, mientras que otros se muestran revocados.
Hay varias casas del siglo XVIII con el característico
alero en nacela, y una de ellas conserva el escudo de
armas de los Trasobares. Ya al final de esta calle puede
verse el granero del conde de Aranda, en buen estado de
conservación aunque le falta el escudo.
A mitad de la calle Mayor se abre otra perpendicular,
la calle Ramón y Cajal, con una remozada casa renacentista
de ladrillo. Esta calle conduce a la plaza de la Iglesia,
donde está el Ayuntamiento, moderno, y el templo
de San Francisco de Asís. Lumpiaque tuvo varios
señores hasta que pasó a los Urrea, lo que
sucedió en 1482, cuando Juan de Jasa lo vendía
a Lope Ximénez de Urrea, tercer vizconde de Rueda.
De este modo pasó al condado de Aranda.
En 1495 Lumpiaque tenía 30 fuegos, todos ellos
de moros, que en 1610 eran ya 144. Quedaron vacíos
al menos 127, con 637 personas expulsadas por Navarra,
y en el año 1627 la localidad empezó a ser
repoblada nuevamente.
La zona baja de la localidad se corresponde con el barrio
antiguo, en el que aún pueden verse restos de un
torreón de grandes bloques de piedra. Quedan más
curiosidades por la zona: la antigua plaza de la Constitución,
después plaza de España, con el desfigurado
edificio de la Casa Consistorial del siglo XVIII y una
casa, Villa Adela, reformada en 1933, con una gran carrasca
centenaria.
Sobre un pequeño cerro está la zona deportiva
y cultural, que convive con numerosas cuevas-vivienda,
muchas de ellas hoy transformadas. Las bodegas de Lumpiaque
se extienden por gran parte de la ladera de ese montículo,
llegando incluso hasta la población. Casi todas
tienen el trujal, galerías para las cubas y “sala
de reunión”.
En las afueras de la población, junto al barranco
de Rané, se encuentra el Juncal, zona de recreo
con barbacoas y mesas en torno a una balsa que recibe
el agua del Bodegón; éste se compone de
dos túneles subterráneos, uno de acceso
a los manantiales y otro por el que discurre el agua al
exterior. Parece ser obra musulmana, restaurada recientemente.
Iglesia parroquial de San Francisco de Asís________________________
Es un edificio de mampostería y ladrillo que se
conserva debajo de un moderno revestimiento de cemento.
Inicialmente parece que fue una iglesia mudéjar
de una sola nave con capillas entre los contrafuertes,
reformada en el siglo XVII o principios del XVIII. El
interior es de una sola nave de cuatro tramos que se cubre
con lunetos. Se decora con dos impostas: una a la altura
de las pilastras y otras en el arranque de los arcos de
las capillas.
La portada es en realidad un pórtico situado a
los pies del lado del evangelio, al que se accede a través
de un arco de medio punto entre dos pilastras que se cubre
con bóveda de cañón. Sobre ella va
el tejado del pórtico.
La torre se sitúa a los pies, en el lado del evangelio.
Está construida toda en ladrillo y tiene planta
cuadrada, con tres cuerpos: los dos bajos de estilo mudéjar
(siglo XVI) y neoclásico el de campanas (XVIII).
La decoración mudéjar consiste en frisos
de esquinillas, paños de cruces y almenas escalonas
que apean en ménsulas en saledizo. Es Bien Catalogado
desde el 4 de julio del año 2002.
El retablo mayor es moderno, con mazonería dorada
neogótica. Tiene una talla de San Francisco de
Asís de madera, realizada a principios de la segunda
mitad del siglo XX. Hay otro retablo del mismo santo,
de más interés, en una capilla de la nave
del evangelio. Es obra del siglo XVIII, con una imagen
de San Francisco de Asís en el centro y lienzos
de San Lamberto, Santa Águeda, Santa Isabel de
Portugal, Santa Catalina de Siena y San Nicolás
de Bari en las calles laterales.
Uno de los mejores retablos de la iglesia es el de la
Virgen del Rosario. La mazonería de madera dorada
tiene columnas estriadas helicoidalmente formando un cuerpo
de tres calles, con un banco en el que se apoyan y un
remate con el mismo tipo de columnas y frontón
recto sobre la casa superior. En la calle central hay
una talla de la Virgen con el Niño, del último
tercio del siglo XVI. Es de madera dorada y policromada,
de gran calidad, aunque ha sido reformada en los pliegues
y en el dorado. Las tablas del banco tienen pinturas de
santos. El remate recoge un lienzo de San Roque.
El retablo de San Antón, por su parte, está
compuesto de banco, cuerpo y remate. En el banco hay varias
pinturas sobre tabla: en los podios se representa a Santa
Catalina, Santo Tomás de Aquino, Santa Teresa y
Santa Apolonia; y en los huecos, San Cristóbal,
María Magdalena Pazzi y María Magdalena
Penitente. En el cuerpo, con columnas de fuste estriado
helicoidalmente se forman tres calles. La calle central
tiene una talla de San Antón de madera dorada y
policromada. En las laterales, se hallan cuatro óleos
sobre lienzo que, de izquierda a derecha, representan
a Santa Lucía, San Juan, la Aparición de
la Virgen a un santo canónigo y Santa Bárbara.
En el ático, en una capilla con frontón
curvo y pirámides se encuentra un lienzo de San
Roque. Todo el retablo es del primer tercio del siglo
XVII.
En cuanto al retablo de la Inmaculada, en la calle central
hay un lienzo de la titular y, en las laterales, San Agustín
y San Bernardo. Todo el conjunto es de la segunda mitad
del siglo XIX. En el retablo del Santo Cristo, por su
parte, la mazonería es de madera dorada con columnas
salomónicas, con el remate en forma de arco de
medio punto. En el centro hay un crucifijo de madera policromada,
bella imagen de correcto modelado, de la primera mitad
del siglo XVIII.
En la iglesia encontramos también una llamativa
y teatral escultura de madera policromada, de mediados
del siglo XVIII y al parecer del taller de los Ramírez.
Por otra parte, en el retablo de San Antonio de Padua,
la imagen en madera policromada del titular queda enmarcada
entre cuatro columnas salomónicas. Todo el conjunto
es del siglo XVIII.
Ermita de Santa Bárbara_____________________________________________
Se sitúa sobre un montículo, al oeste de
la población, y es del siglo XVIII. Fue edificada
en tapial y ladrillo, y restaurada en 1978. Tiene puerta
en arco de medio punto con óculo y espadaña.
La nave es de un solo tramo, con tribunas a los lados
de la cabecera, cubierta con bóveda de cañón
con lunetos. La última reforma eliminó unas
pinturas de ángeles músicos que había
en el crucero.
La mazonería del retablo mayor es de madera dorada
con dos pares de columnas que conforman un perfil convexo.
En la calle central se halla la imagen de Santa Bárbara
en madera policromada y, a los lados, las de Santa Teresa
y Santa Quiteria, del mismo material. Sobre el entablamento
se colocaron dos tallas en madera de dos santas dominicas.
En Lumpiaque hubo varios obradores, al menos cuatro a
mediados del siglo XX. Especialmente importantes fueron
los cántaros, que podían ser de tres tamaños:
grandes, medianos y los cantaricos, éstos de unos
cuatro litros de cabida. No tenían decoración
y su color iba del blanco al rosado.
Se fabricaba también el cántaro “de
arrope”, que tenía el cuello largo, y en
los últimos tiempos se hicieron bebederos, macetas,
huchas y cuencos para la colada. Se fabricaban asímismo
terrizos de seis tamaños para diferentes funciones,
y parras para la conserva. La fiesta de los alfareros
se celebraba el día de las santas Justa y Rufina,
el 19 de julio.
Para San Roque, el 16 de agosto, cada año organiza
la fiesta un barrio, con arcos en honor del santo. La
festividad de San Francisco de Asís y San Maximino
se celebra a primeros de octubre, y la de Santa Bárbara,
el 4 de diciembre.
Rueda de Jalón
Al llegar a Rueda desde Lumpiaque, uno se encuentra con
un paraje singular: los Ojos de Pontil. Tiene unas seis
hectáreas de extensión, con varios ojos
de los que mana un caudal de agua importante, a unos 23º
C de temperatura, entre una flora de gran valor ecológico.
Recientemente se ha vallado y se ha acondicionado el antiguo
lavadero como centro de interpretación. Con ese
caudal se riegan tierras de las localidades de Rueda de
Jalón, Urrea, Plasencia y Bardallur.
Si se accede desde Épila, por la carretera de la
Ribera, el viajero se encontrará con el Azud de
Rueda, un paraje verde en contraste con el escarpe yesoso
y gris de las montañas en las que se asienta el
castillo. No muy lejos queda la Huerta del Pino, edificio
de tapial con una enorme carrasca, de unos 25 metros de
altura y un diámetro de copa de más de 20
metros, y dos pinos de gran antigüedad y tamaño.
Al entrar en la población se encuentra el viajero
con una casa de estilo aragonés en la que se instaló
el horno de pan cocer. Frente a él está
el granero del Conde, un gran edificio de tapial con vertiente
a dos aguas, grandes ventanas y puerta en arco rebajado,
sobre la que iría el escudo de armas de los Urrea.
En la carretera que conduce a Borja está la casa
de campo del Sotillo, que pertenecía al condado
de Aranda y fue muy importante en el siglo XVIII. Tenía
oratorio, horno, cochera, caballerizas y gran número
de cuadros y platos de Alcora.
El castillo. Una larga historia__________________________________________
El castillo de Rueda domina, desde su situación
en la parte alta del escarpe, tanto la población
como el corredor del valle del Jalón en su prolongación
hacia el Ebro. Su existencia data del año 882,
cuando fue conquistado por el emir de Córdoba a
los Banu Casi de Zaragoza. Cincuenta años más
tarde figuraba entre los conquistados por Abderramán
III al rebelde tuchibí, quien volvió a recobrarlo
hasta su definitiva sumisión. Su nombre era Rota
y pertenecía al distrito de Zaragoza.
En el año 1083 su alcaide era Aben-Falaz y es cuando
sucedió la famosa traición de Rueda: el
alcaide llamó al rey Alfonso VI de Castilla con
la promesa de entregarle el castillo, pero al presentarse
el rey con su ejército fue atacado con gran dureza.
Aunque Alfonso VI intentó vengarse posteriormente,
no consiguió conquistar la fortaleza.
Son confusas las noticias sobre la posesión del
castillo hasta el reinado de Alfonso II, quien hacia 1160
nombraba tenente del mismo a Ortí Ortiz. Pasó
después a manos de Garcí Pérez de
Aguilar, y Alfonso II lo tuvo que entregar a los nobles
de la Unión en 1288. Perteneció más
adelante a los Ferrench de Luna, y ya a finales del siglo
XIV estaba en manos de Lope Ximénez de Urrea, señor
de Épila, Urrea, Aranda, etc. Así pasó
al condado de Aranda.
El castillo de Rueda ocupó sin duda una gran extensión
sobre los montes del noroeste de la población,
con un amplio recinto amurallado de tapial de forma triangular.
En este último, la puerta principal debía
estar en el lado menor de su geometría, el que
queda más cerca de la población y a menor
altura. En el vértice del triángulo se sitúa
un gran torreón, visible desde los caminos y la
vega, totalmente inaccesible, de planta pentagonal y considerado
como la torre del Homenaje. El lado mayor del norte apenas
necesitaba defensa, al ocupar todo el escarpe. En cambio,
el que sí estaba mejor fortificado era el lado
este, que da al barranco, donde aún se ven lienzos
de tapial con algún resto de torreón.
Una reconstrucción del terreno permite ver tres
recintos. Uno de ellos, en la parte baja del barranco,
se ha utilizado en época moderna para edificar
una casa, aprovechando la base de algún torreón
para insertar ventanas de arco de herradura. En esa zona
pudo estar el patio de armas, las caballerizas y tal vez
la mezquita. Del segundo, a una altura superior, también
se ven restos desde el barranco o desde el monte del suroeste,
y pudo estar dedicado a residencia. Por último,
el tercer recinto se encuentra en la parte más
alta, donde está esa gran torre llamada del Homenaje.
Hacia el este y a una gran altura quedan restos de dos
torres iguales, denominadas “Las Hermanas”,
que también dan nombre a una de las calles de la
localidad.
Cristóbal Guitar se ha preguntado cómo podía
existir una residencia de tipo musulmán, con jardines
y fuentes, en un terreno tan desolado. Habría sido
posible si en aquel momento tenían agua suficiente
para poder mantener el verdor, ya que los musulmanes eran
grandes expertos en obras de ingeniería. Hoy día,
la sensación que imprime ese conjunto tan deteriorado
no ayuda a imaginarlo lleno de belleza y esplendor, pero
sin duda así era.
Edificios de interés___________________________________________________
El caserío queda acomodado en el barranco que desciende
desde el castillo, ya en su tramo final. Está estructurado
en torno a la calle principal, que corre paralela a la
montaña, y otra transversal que desciende de la
ladera. Prácticamente en el cruce de estas dos
calles se ha conservado un arco sobre el que está
edificado el Ayuntamiento, con su reloj de sol.
Parece que la población aumentó considerablemente
durante el siglo XVI, posiblemente por la emigración
de los moros procedentes de otras poblaciones a raíz
del proceso de conversión. El hecho es que en el
momento de la expulsión, Rueda tenía 135
fuegos de moriscos, población que quedó
reducida a casi a la mitad. En el siglo XIX, la localidad
sólo tenía 82 vecinos.
En la actualidad se conservan varias casas de interés,
especialmente en la calle Marcelino Isábal. Por
ejemplo, la del número 3 es un edificio del siglo
XVII en el que se ha mantenido la tercera planta con una
galería de arquillos de medio punto doblados y
voladizo de ladrillo de doble fila de esquinillas. En
los números 10 y 13 hay otras dos casas del mismo
estilo que la anterior, así como de la misma época.
Abundan, por otra parte, las cuevas a ambos lados del
barranco, aprovechando las paredes de las rocas. Incluso
hay un barrio con una calle con ese nombre.
Iglesia parroquial de Santa Ana_______________________________________
La parroquial de Rueda se sitúa en una calle inclinada,
la cual se ensancha frente a la fachada a modo de plaza.
El edificio queda entre las casas, una de las cuales,
del siglo XVIII, comunica directamente con la iglesia.
El templo es del siglo XVI, construido en mampostería
revocada y con los contrafuertes de ladrillo. Tiene una
sola nave de dos tramos con cabecera poligonal de cinco
paños y dos capillas de planta cuadrada, abiertas
en el siglo XVII.
La bóveda es de crucería estrellada con
pequeñas claves doradas en el cruce de los nervios.
La fachada es de mampostería con encintados de
ladrillo, y la portada consiste en un arco de medio punto
flanqueado por dos pilastras sobre plintos, unidas en
la parte superior por entablamento y bolas en los lados,
a plomo con las pilastras. Sobre el entablamento, en el
eje central, hay una hornacina en forma de concha, entre
dos pilastras con frontón partido que termina en
volutas. La torre, al parecer de estilo mudéjar,
se derrumbó a finales del siglo XIX.
El retablo mayor, dedicado a Santa Ana, es obra de madera
policromada de finales del siglo XVII o principios del
XVIII. La mazonería está constituida por
dos pares de columnas salomónicas decoradas con
hojas y uvas, y dispuestas en profundidad de manera que
el retablo adquiere forma cóncava. El grupo escultórico
de Santa Ana, la Virgen y el Niño es de madera
policromada, del siglo XVIII, muy transformada y repintada.
Por su parte, la capilla de la Virgen del Rosario, abierta
en el primer tramo del lado del evangelio, es de planta
cuadrada, con las esquinas achaflanadas y molduras. Se
cubre con cúpula sobre pechinas, sin linterna.
Interesan las pinturas al fresco, de la segunda mitad
del siglo XVIII, que representan a la Virgen entregando
el rosario a Santo Domingo de Guzmán y a Santa
Rosa de Lima. Sobre el conjunto está el Padre Eterno
y el Espíritu Santo, con ángeles músicos
o con guirnaldas, cabezas de querubines, nubes, etc.
El retablo es donación de la cofradía de
la Virgen del Rosario, fundada en 1614. Es una obra de
escultura y pintura al óleo de mitad del siglo
XVII. La hornacina central alberga una imagen de la titular,
una buena talla del siglo XVII. Tiene un frontal de altar
en madera labrada, plateada y dorada, imitando cordobán,
del siglo XVIII.
La capilla de San Antonio está situada en el primer
tramo del lado de la epístola. Es igual que la
de la Virgen del Rosario y también tiene pinturas
al fresco, aunque de peor calidad que las de ésta,
las cuales representan a San Antonio Abad y, sobre él,
la Santísima Trinidad, San Miguel, santos, ángeles
músicos y nubes: es una visión de la Gloria
Celestial.
El retablo de San Antonio Abad tiene mazonería
de madera dorada, con un par de estípites con guirnaldas
y entablamento quebrado, del que sale un arco de medio
punto. Abunda la decoración de rocalla, guirnaldas
y conchas, propia de la segunda mitad del siglo XVIII.
En el centro hay una hornacina con cartela sobre la clave
con la T del titular. La imagen de San Antonio Abad es
una talla de madera policromada, de escasa calidad.
El retablo de la Virgen del Pilar está situado
bajo el arco ciego de la nave. La mazonería es
de madera dorada y está formada por dos estípites
decorados con guirnaldas que enmarcan una hornacina central
adornada también con guirnaldas, así como
por ángeles. El remate lo ocupa un florón
sobre el entablamento. La imagen de la titular es de madera
policromada, y todo el conjunto es de mitad del siglo
XVIII.
Por su parte, el retablo de Nuestra Señora de Rodanas
está colocado bajo un arco ciego del último
tramo de la nave y es similar al de la Virgen del Pilar,
con escasas diferencias en la decoración y en el
remate. En los plintos hay dos relieves de los evangelistas
y en el remate, en forma de orla, está la imagen
de Santo Tomás. La hornacina central la ocupa la
imagen de la Virgen de Rodanas, de madera policromada.
Sobre la mesa de altar hay un busto-relicario de San Blas,
talla popular del siglo XVII. Por último, la capilla
del Santo Cristo está situada a los pies del templo,
bajo el coro. En ella encontramos una Dolorosa de vestir
de finales del siglo XVIII, así como un Santo Cristo
muy repintado, de la misma época.
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