La orden de San Juan de
Jerusalén en
La Almunia y Ricla
En 1120, una vez conquistadas las tierras de Valdejalón,
la Orden de San Juan de Jerusalén recibía
como premio a su participación en la reconquista
un importante patrimonio, que fue creciendo con aportaciones
de particulares. Su poder llegó a ser enorme y,
en 1134, la Orden fue declarada por el rey Alfonso I coheredera
del reino de Aragón. Cabañas de Jalón,
Ricla y Alpartir formaban la tenencia militar del río
Jalón, integrada en el priorato hospitalario de
Aragón y, a su vez, en la Castellanía de
Amposta.
La Almunia de Doña Godina
La Almunia era una huerta del pueblo de Cabañas,
en la que tanto cristianos como musulmanes tenían
sus fincas y casas de recreo. Uno de los principales propietarios
de esa almunia era Blasco Blázquez, segundo marido
de Goda de Foces. Blasco Blázquez hizo entrega
de sus tierras y bienes, con la reserva del usufructo
vitalicio a favor de su viuda, a la Orden de los Hospitalarios
de San Juan de Jerusalén. En 1176 doña Godina,
ya muerto Blasco Blázquez, firmaba un documento
concediendo a la iglesia de Santa María y San Juan,
en La Almunia, unas casas en la misma localidad y un molino
en el término de Ricla, para el culto y la iluminación
de la iglesia.
Poco tiempo después, La Almunia pasó a la
Orden de San Juan, cuyo castellán de Amposta, Pedro
López de Luna, la organizó mediante carta
de población del año 1178. Había,
al menos, una iglesia, sin duda románica, ubicada
en el solar que ocupa la actual, y una casa-fortaleza,
en el solar del palacio de San Juan, en la que vivían
los caballeros de la Orden de San Juan de Jerusalén.
Palacio de San Juan__________________________________________________
Es un edificio de mampostería en la planta baja,
con puerta de piedra sillar en arco apuntado. También
mampostería se emplearía en la planta noble
y en la superior y, posiblemente, en el siglo XIX se transformó
la parte alta, edificándose en tapial y ladrillo
tal como puede verse en fotografías anteriores
a la restauración. Ésta se realizó
a finales del siglo XX por el arquitecto Roberto Benedicto,
adaptándose para Casa de Cultura.
La planta baja está formada por tres grandes espacios
paralelos a la fachada, que se comunican entre sí
por arcos apuntados. El primer espacio o zaguán
conserva un pavimento de guijarro con el dibujo de una
palmera y, a la izquierda, está la escalera primitiva
de caracol, con acceso a las plantas superiores. El segundo
espacio, en el centro, es el principal y podía
cerrase, y el tercero se abre a la fachada posterior,
con dos arcos apuntados. Los tres espacios se cubren con
alfarjes de madera, fruto de la restauración.
En la fachada del palacio hay colocados cuatro escudos.
Sobre el arco apuntado, dos de ellos se hallan encolados:
el símbolo de San Juan Evangelista (el águila)
y una cruz blanca. Los otros dos responden a miembros
de la Orden.
El hospital se halla adosado al palacio y se desarrolla
en sentido longitudinal a la fachada. Sólo se ha
conservado una nave con tres arcos diafragma apuntados,
la cual debía estar cubierta por una techumbre
de madera. Parece asímismo haber tenido una planta
alta, y se afirma que era el hospital de la Orden de San
Juan y que se edificó en el mismo momento que éste.
La iglesia actual es del siglo XVIII, tiene una sola nave
con bóveda de cañón con lunetos,
y la fachada es de piedra sillar y ladrillo, con puerta
de arco de medio punto entre pilastras dóricas
y tres grandes escudos. Actualmente se dedica a Biblioteca
Municipal. El Palacio fue declarado Bien de Interés
Cultural el 7 de junio de 1982.
Ayuntamiento, casonas y palacios____________________________________
El actual Ayuntamiento se debe al prócer almuniense
don Miguel Ortubia, que cedió una casa suya al
Concejo para que la destinara a Casa Consistorial. Se
aprovecharon las dependencias de la casa y se embelleció
en 1783 con una fachada de ladrillo de escasa profundidad.
Esta fachada consta de dos plantas y falsa: las dos plantas
se abren a la plaza mediante ocho arcos de medio punto
entre pilastras de orden gigante, y la tercera o falsa
tiene pequeñas ventanas. El constructor fue el
maestro de obras Antonio Alonso. La restauración
es obra del arquitecto Roberto Benedicto Salas.
Por otra parte, en la calle Ortubia, antigua calle Ricla,
se construyeron numerosas casonas durante los siglos XVI
al XVIII. Se conservan dos palacios de especial interés:
el de los Colmenares y el de los Estages. Ambos muestran,
además de grandes portadas, la característica
galería de arquillos y bellos aleros de madera
labrada.
Hay otra casa, en la esquina con la calle Cabañas
y muy transformada al exterior, que conserva escudo de
armas en piedra negra, además del patio y la escalera.
Además, la que ocupa el número 20 tiene
puerta con arco rebajado entre ventanales, grandes balcones
y escudo de armas, y parece edificada en el siglo XVIII.
En la plaza de los Obispos, de gran interés arquitectónico,
se conservan asimismo varios edificios antiguos. En el
número 3 hay una casa de ladrillo con arcos de
medio punto, grandes balcones y galería de arquillos
doblados con escudo de armas (siglo XVI); y la del número
4 ha sido rehecha siguiendo el modelo original. Las casas
de los números 16 y 18 son de ladrillo y de estilo
aragonés, del siglo XVII; y la del 18, pese a estar
más transformada, conserva el escudo de armas.
La calle principal de la ciudad está dedicada a
Martín de Garay, y tiene dos edificios de interés:
la “Casa natal de Florián Rey”, en
el número 1, muestra una larga galería de
arquillos; y la del 26, aunque reedificada en 1881, conserva
los medallones de la parte alta, del siglo XVI. Además,
en la esquina con la calle Monreal Muñoz hay una
casa rehabilitada con galería de arquillos, del
siglo XVII.
Del palacio de los condes de Torreflorida, en el Arrabal,
se conserva una portada de piedra arenisca consistente
en un arco de medio punto con escudo de armas y remate
en frontón recto. Ya del siglo XX son dos edificios
dignos de consideración: el Grupo Escolar, con
dos torres de planta cuadrada en los extremos, arquillos
doblados y alero de madera, realizado según proyecto
de Joaquín Marco e inaugurado en 1930; y el Matadero
Municipal, situado cerca del palacio de San Juan, que
consta de un torreón de ladrillo en la parte alta
y una especie de lonja en la fachada. Este último
edificio se inauguró en 1962.
Iglesia parroquial de Nuestra Señora de
la Asunción____________________
Como se ha dicho, hubo una iglesia románica mandada
edificar por doña Godina, que sería similar
a la primitiva de Cabañas. En el siglo XIV se amplió,
añadiéndole una nave a cada lado y levantando
la torre mudéjar. Una nueva ampliación tuvo
lugar en el siglo XVI, consistente en elevar el cuerpo
octogonal de dicho elemento.
Cuando se derribó la iglesia en el siglo XVIII
para edificar la actual, sólo se conservó
la torre, una de las más bellas de Aragón.
Supera los 40 metros y tiene dos cuerpos que corresponden
a dos etapas bien diferenciadas: el de planta cuadrada
es del siglo XIV y el de planta octogonal, del XVI. El
cuerpo mudéjar tiene un machón central en
torno al cual se desarrollan las escaleras, y los muros
se decoran con rombos y arcos entrelazados. La torre fue
declarada Bien de Interés Cultural el 19 de septiembre
de 2001 y Patrimonio de la Humanidad junto al resto del
mudéjar aragonés.
La iglesia nueva es un edifico de enormes proporciones,
construido en ladrillo sobre basamento de piedra de Calatorao.
La fachada tiene dos cuerpos: el inferior, de la anchura
total de la iglesia, con tres puertas; y el superior,
que se reduce al ancho de la nave central y se corona
con frontón triangular.
Consta de tres naves separadas por pilares. La central
se cubre con bóveda de cañón con
lunetos, y las laterales, con casquetes esféricos.
La decoración es verdaderamente sorprendente: a
las pilastras estriadas con bellos capiteles compuestos
y molduras clásicas se une la ornamentación
figurada de personajes, escenas y alegorías en
las bóvedas, pechinas y parte superior de los retablos.
El retablo mayor está dedicado a la Asunción
de María y procede de la iglesia antigua. La mazonería
es de madera dorada y policromada, y los lienzos (diez
grandes y catorce pequeños) fueron pintados por
Jusepe Martínez entre 1647 y 1650. En el banco
hallamos dos puertas simuladas con lienzos de San Pedro
y San Pablo, y en los podios del banco, de izquierda a
derecha, están representados San Joaquín,
San Francisco de Asís, Santo Tomás, Santa
María Magdalena, San Jorge, San Sebastián,
San Martín, Santa Bárbara, Santa Apolonia,
Santa Águeda, San Antonio de Padua y San Pedro
Alcántara. En la calle lateral izquierda encontramos
a San Blas y San Miguel, y en la lateral derecha, a San
José y San Lorenzo. La central la ocupa el lienzo
de la Asunción de la Virgen saliendo del sepulcro.
En el remate, lienzos de San Juan Bautista, Santa Pantaria
y Santa Lucía; y, sobre las columnas y en los frontones
del remate, Santa Bárbara, Santa Cecilia, la Fortaleza
y la Prudencia. En definitiva, se trata de un retablo
de gran calidad.
Por otra parte, a ambos lados del altar mayor se hallan
dispuestos dos retablos del siglo XVII: el del Santo Cristo,
en el lado del evangelio, de buena realización
y perfecto modelado; y el de San Sebastián, en
el de la epístola. Por su parte, en las capillas
laterales se construyeron seis retablos de yeso pintado
simulando mármoles y jaspes. Los relieves son de
escayola pintada y están dedicados a San Pedro,
San Miguel, San Joaquín, la Virgen del Rosario,
San Luis de Anjou y la Sagrada Familia.
Además, en dependencias de la iglesia se exhibe
una rica colección de arte religioso: piezas de
orfebrería de los siglos XVI al XVIII, pinturas
de escuela aragonesa los siglos XVII y XVIII, libros corales
procedentes del convento de San Lorenzo e iluminados por
los frailes, etc. Merecen ser destacadas algunas obras:
una cruz de madera pintada, del siglo XIII; el busto relicario
de Santa Pantaria, obra magnífica de escultura
renacentista en plata con detalles dorados; el retablo
de Santa Pantaria y Santa Bárbara, de 1576; y el
retablo del camarín de la Virgen de Cabañas.
Iglesia de San Lorenzo_______________________________________________
San Lorenzo fue la iglesia del convento de frailes franciscanos
fundado en 1605, hasta que en la desamortización
de Mendizábal pasó a manos privadas. El
templo consta de una nave con capillas entre los contrafuertes,
crucero y cabecera recta. Detrás de ella estaba
la capilla del Sagrario, cubierta con cúpula de
yeserías de tradición mudéjar y fechada
en 1667. Las pechinas del crucero están decoradas
con emblemas de la Orden de San Francisco.
Las huertas__________________________________________________________
Las huertas de la Almunia son un buen exponente de la
arquitectura popular. Se hallan diseminadas por toda la
vega, entre el camino de Alfamén y la carretera
de Zaragoza, por la carretera de Ricla y Calatorao e,
incluso, hacia Alpartir y el río Grío.
Un estudio completísimo es el realizado en 1997
por José Manuel Martínez para La Replazeta,
con abundante aportación de datos y bellos dibujos
de todas las conservadas en peor o mejor estado. De las
35 huertas que recoge, acaso merezcan especial atención
dos: cerca de la población se encuentra la huerta
Garay, edificada a principios del siglo XIX por Martín
de Garay, el que fuera ministro de Fernando VII, cuya
fachada recuerda a un templo griego; y en el camino de
la ermita de Cabañas está la huerta llamada
de los Balcones, construida a semejanza de la fachada
del Ayuntamiento en 1786.
La judería___________________________________________________________
Si bien todo el casco histórico de La Almunia conserva
su trazado medieval, merece destacarse el barrio de la
Judería, que estuvo cercado por un muro cuyos límites
estaban entre las actuales calles del Rosario, San Juan,
Adobares, Cantarranas y Barrio Verde. Se han conservado
los nombre de las calles originales: Barrio Curto, Terrero
y Aceña.
Ermita de Nuestra Señora de Cabañas_________________________________
La ermita de Cabañas es el único vestigio
en pie de una población que tuvo gran importancia
durante la Edad Media y que la fue perdiendo en favor
de La Almunia de Doña Godina, hasta desaparecer
definitivamente en el siglo XV. Se construyó a
mediados del siglo XII en mampostería y piedra
sillar, y tenía cabecera cubierta con cañón
apuntado y nave que seguramente se cubría con techumbre
de madera a dos aguas.
A finales del siglo XII o primeros años del XIII
se edificó una nave en el lado sur, tal vez aprovechando
un pórtico cubierto con madera. Esta nave se cubrió
con bóveda de cañón apuntado, en
ladrillo, y se unió a la nave principal mediante
arcadas rebajadas, también del mismo material.
En el siglo XVII se añadieron varios elementos
que desfiguraron el aspecto primitivo de la iglesia: una
portada de ladrillo con tejado y friso del mismo material,
de tradición mudéjar; dos hornacinas a los
lados; la casa del ermitaño; y algunas otras edificaciones.
Hacia 1960 se hizo una desafortunada restauración
que consistió en eliminar la primitiva portada
del lado sur, junto con todas las edificaciones, y abrir
otra puerta al oeste. Dentro del edificio se ha conservado
un importante conjunto de pinturas murales, un coro de
madera de estilo mudéjar y una pila bautismal románica.
En la parte superior de las pinturas del ábside
se representa al Pantocrator rodeado de los evangelistas
y, debajo, a la Virgen sentada, en actitud suplicante,
junto a los apóstoles. Son pinturas del siglo XIII.
En la cabecera de la capilla de San Nicolás se
plasmaron varias escenas de la vida de este santo, obispo
de Mira pero enterrado finalmente en Bari, de cuyo sepulcro
manaba un bálsamo que se recogía en ampollas
y se vendía como el maná de San Nicolás.
En las pinturas se cuenta la vida y milagros del personaje.
Por su parte, en el muro del sur se representa a Santa
Catalina recriminando al emperador su conducta, la disputa
con los sabios, y la pasión y muerte de la santa
con un tajo en el cuello. Su cuerpo fue trasladado por
los ángeles al monte Sinaí; y otras escenas
sobre los arcos se dedican a la Pasión de Cristo.
Todas ellas están impregnadas de ingenuidad, a
veces rayando la tosquedad ejecutiva, pero con un enorme
interés narrativo.
En el resto de la nave se pintaron figuras y escenas de
carácter funerario: dos bellas figuras de caballeros
con sus escudos, interpretados como guerreros muertos
en plena juventud; y la representación de un funeral.
Las pinturas más conocidas son las de los sepulcros
de los pies de la nave. En el arcosolio de la izquierda
se representa la figura de doña Horia Pérez,
que fue mujer de don Martín Pérez de Oariz.
En el arcosolio de la derecha aparece la figura de doña
Guillelma Pérez, que fue mujer de don Miguel de
Albero. Son pinturas de una gran calidad y belleza.
Las pinturas de la nave de San Nicolás pueden fecharse
en el primer cuarto del siglo XV, lo mismo que el coro
que hay encima de los arcosolios. Éste último,
bellísimo, de estilo mudéjar, se halla sobre
un alfarje con pinturas de caballeros y escudos. El pretil
contiene decoración calada inspirada en el lazo
mudéjar. También se conserva una pila de
piedra, sin duda románica, con unas cabezas incrustadas
en el soporte que parece podrían pertenecer a la
cultura celta.
La ermita de Cabañas es Monumento Nacional desde
el 27 de octubre de 1978 y fue declarada Bien de Interés
Cultural el 11 de marzo de 2002. Se trata de un monumento
de muchísimo interés, tanto por el edificio
como por las pinturas murales, y debería establecerse
un horario de visitas guiadas.
Ricla
A Ricla se accede, desde La Almunia, por una carretera
que discurre entre huertas y campos de árboles
frutales. Conocidas son las huertas La Leja y La Riera,
en las que se conservan, respectivamente, un ciprés
y un álamo centenarios. Se pasa junto a la estación,
con las Bodegas Bilbaínas, de las que sólo
quedan los almacenes y la chimenea. El tren llegó
a Ricla en 1863, con gran regocijo de sus habitantes ya
que habían conseguido tener estación frente
a los de La Almunia.
Poco más adelante se encuentra la plaza de toros
y un parque muy cuidado junto al Jalón, con una
escultura de Goya en metal, del escultor Iñaki,
asomándose al puente del río. Este puente
fue construido entre 1888 y 1890, sustituyendo a otro
anterior de tablas, y consta de dos arcos de 15 metros
de luz. La piedra se trajo de las canteras de Calatorao.
Pronto se llega al casco histórico y a la plaza
del Ayuntamiento, que sigue siendo el centro de la villa,
con la iglesia y su torre, la Casa del Concejo y algunos
otros edificios muy transformados. Lo más interesante
es el edificio de la Casa Consistorial, remodelado en
1986 y recuperándose la fachada original, con un
pórtico de piedra en el piso inferior. El resto
es de ladrillo, con amplios vanos en la planta noble y
galería de arquillos doblados en la superior. El
alero es obra de la restauración.
Por su parte, la primitiva puerta de la iglesia queda
oculta, desde el siglo XVII, tras una casa de la Cofradía
de la Virgen de Media Villa, pero sigue airosa la bellísima
torre, asomándose a la plaza.
El castillo____________________________________________________________
Después de haber pertenecido a varios “tenentes”,
a la Orden del Temple y a los Hospitalarios, lo recuperó
Pedro IV, pero Martín I lo vendió a Fernán
López de Luna, hijo natural del conde Lope de Luna,
quien engrandeció el linaje con Villafeliche y
Muel por su boda con Emilia Ruiz de Azagra. En 1528 la
casa de Ricla fue declarada una de las ocho grandes casas
nobiliarias de Aragón, pero cambió de apellido
por la boda de Francisca de Luna con Diego de los Cobos,
que fueron nombrados marqueses de Camarasa en 1543. Felipe
II concedió a un hijo de ellos, don Francisco de
los Cobos y Luna, el título de conde de Ricla,
que duró hasta la extinción de los señoríos
en las Cortes de Cádiz.
El castillo es una fortaleza probablemente de origen musulmán,
de la que quedan restos de un muro de sillarejo y dos
espacios subterráneos excavados en la roca. Un
túnel, tapiado en la actualidad, conducía
hasta el río.
Sobre esa fortaleza se construyó, ya en el siglo
XV o XVI, el actual castillo-palacio, que tiene dos bloques:
uno hacia la calle de la Cruz y otro hacia la plaza Mayor,
con la base de un torreón en un ángulo.
La parte más llamativa es la que da a la calle
de la Cruz, con muros de tapial sin enlucir sobre restos
de mampostería. En este muro se abren dos balcones
y algunas ventanas, ya que lo que fuera castillo roquero
se convirtió en palacio. Esos dos balcones corresponden
a un salón, cubierto con alfarje muy sencillo del
gótico tardío.
Por encima de la Casa Consistorial y detrás de
la misma está la fachada principal, muy transformada
ya que incluso el arco de entrada, de ladrillo, se halla
cegado. Sí se conserva la piedra armera con la
luna jaquelada de los Luna de Ricla. Encima se colocó
un azulejo de Muel con las armas de los mismos, en que
se lee: “Ave María Purísima sin pecado
concebida. 1772”.
Arco de San Sebastián y calle de la Cruz_______________________________
Desde la fachada del castillo-palacio, y antes de visitar
la iglesia, conviene tomar la calle de la Hombría
para llegar al arco de San Sebastián. Se dice que
tras la reconquista en 1120, la villa quedó dividida
en dos partes separadas por un muro. Los moros habrían
ocupado la parte alta, y los cristianos, la baja. De ese
muro separador se habrían conservado hasta principios
del siglo XX dos arcos: el de San Sebastián, y
otro que estaba situado entre la plaza de la Carnicería
y la plaza de la Arena. El arco que se mantiene es de
ladrillo y apuntado, con una capillita a la calle de la
Hombría, y ha sido restaurado recientemente.
La calle de la Cruz es sin duda la más interesante
de la villa. Se dice que la cruz de hierro, de principios
del siglo XX y sustituta de otra de piedra, es el símbolo
de los cristianos que vivían en la zona baja, mientras
que los musulmanes ocupaban la parte alta. En esta calle
se han conservado varias casonas que merecen destacarse,
como la que ocupa el número 9, un edificio con
bella puerta de piedra adintelada, tal vez remodelada
en el siglo XVIII. Por su parte, la casa del número
19 es de gusto neoclásico, del siglo XIX. También
tienen interés las que van numeradas con el 35
y el 37, y otra que ocupa los números 45 y 47,
con escudo y bello balcón con reja del siglo XIX.
Además, en el chaflán con la calle Freisleva
está el comercio de los Vera, con fachada decorada
con yeserías de principios del siglo XX. Siguiendo
por esa última calle, con bellas portadas de piedra
negra en la acera de los pares, se llega a un interesante
edificio del siglo XIX situado junto a la iglesia, que
fue Escuela, Ayuntamiento durante un tiempo y, ahora,
Casa de Cultura.
Iglesia parroquial de Nuestra Señora de
la Asunción_________________
La iglesia parroquial de la Asunción es un edificio
de ladrillo que obedece a tres etapas constructivas. En
la primera, a principios del siglo XV, se levantó
el ábside y el primer tramo del templo. Ya entrado
el siglo XVI se edificó un segundo tramo de grandes
proporciones, con dos capillas en cada lado, y se construyó
la torre. Por último, la tercera etapa constructiva
corresponde ya al siglo XVIII, momento en el que se edificó
la capilla de la Magdalena (hacia 1720), y se decoró
el interior. En 1773 se cambió la orientación
del templo, colocando en el primitivo ábside una
portada neoclásica de piedra.
La torre, de gran altura, tiene dos cuerpos: uno inferior
de planta cuadrada y otro superior octogonal. El de abajo,
del siglo XVI, se decora con franjas de esquinillas y
cruces de múltiples brazos, formando rombos. El
cuerpo octogonal se realizó en 1584, a expensas
de la marquesa de Camarasa, doña Inés Mendoza.
Ya en el interior, el retablo mayor fue construido entre
1688 y 1692 por el escultor de La Almunia Francisco de
Astra, y reformado en 1734. La figura de Santa María
Magdalena, del ático, y las de San Pedro y San
Pablo, de los laterales, pertenecen al retablo inicial
de dicho artista. Por su parte, la talla de madera policromada
de la Virgen y las esculturas en madera policromada de
San Francisco de Asís, San Juan Bautista, San Isidro
y San Bartolomé, son de la reforma y parecen realizadas
en el taller zaragozano de Manuel Ramírez.
Los retablos situados a ambos lados del retablo mayor
tienen mazonería del siglo XVIII e imágenes
industriales del Sagrado Corazón y de la Inmaculada.
El retablo de la Virgen del Rosario es del siglo XVI,
recompuesto en el XVIII, y conserva la talla original
de dicha Virgen, atribuida a un artista del círculo
de Forment, así como los relieves en madera del
banco.
Por otra parte, la Virgen de Media Villa es una talla
estofada y policromada de finales del siglo XV, reformada
posteriormente. Se trata de una bella imagen de la Virgen
sedente con el Niño en la rodilla y se encuentra
en el muro de la nave, entre la primera y la segunda capilla
del lado de la epístola.
A la capilla de Santa María Magdalena se accede
a través de un espacio en el que se hallan colocadas
cuatro esculturas de madera policromada y dos relieves
de la Magdalena penitente, vestida y desnuda. La capilla
se cubre con cúpula con linterna, con decoración
de yeserías con rocallas, guirnaldas, ángeles,
etc., y con los evangelistas en las pechinas. A los lados,
bajo la cúpula, las imágenes en relieve
de San Teopompo y San Sinesio, los patronos de Ricla.
En el retablo abunda la decoración de rocalla,
guirnaldas y jarrones. En el cuerpo puede admirarse un
gran relieve policromado de la Magdalena penitente ante
la cueva, con libro, cruz, copón, etc., sobre el
que aparece el Dios Padre entre nubes. Es obra de Pedro
Onofre y Pedro Coll, y fue colocado en 1730.
En los laterales se hallan colgados cuatro grandes lienzos
atribuidos a Luzán:
La Magdalena ante el sepulcro de Cristo, con los ángeles;
la Santa penitente; María Magdalena lavando los
pies de Cristo; y la Subida de la Santa al cielo con el
Noli me tangere como fondo.
En el retablo de San Ramón Nonato hay un lienzo
del este santo, muy deteriorado, en postura arrodillada
y vestido de cardenal, mientras es coronado de flores
por Cristo y la Virgen. Es obra de buena ejecución
de principios del siglo XVII. Otros retablos de menor
interés son los de San Miguel, Santa Ana, la Virgen
y el Niño, y el del Santo Cristo, todos ellos del
siglo XVIII. Debe mencionarse además el órgano,
de la segunda mitad del siglo XVIII y con cuidada decoración
rococó. La iglesia fue declarada Monumento Nacional
el 3 de junio de 1931, y Bien de Interés Cultural
el 30 de noviembre de 2001.
Plaza del Conde de Castellano_________________________________________
Descendiendo por la calle mayor se llega a la plaza de
Castellano, en la que se halla el palacio del mismo nombre.
Es un edificio con fachada encalada y portada muy sencilla
en un lateral, con escudo de armas. En la parte posterior
se conserva la huerta. Adjunto al palacio está
el Convento de las Siervas de María, fundado por
la Muy Ilustrísima Señora Condesa de Guerrero,
doña Clara Castellano, en 1895, según proyecto
de Ramón Gironza. De muy original puede tacharse
la entrada al convento y la capilla.
Frente al palacio se encuentra la glorieta del Gitanillo
de Ricla, que toma por nombre el apodo de Braulio Lausín,
histórico torero nacido en el municipio, en cuyo
homenaje se levanta la escultura realizada por el zaragozano
Francisco Rallo, de 1976. Se trata de un busto en piedra
negra, que representa al personaje vestido de luces y
con montera.
Frente al convento de las Siervas de María, en
el número 17 de la calle San Vicente de Paúl,
se conserva un caserón con puerta de arco de medio
punto y escudo de armas. Es el antiguo edificio, hoy habitado,
de los marqueses de Camarasa.
Las “lumbrarias”_____________________________________________________
Las numerosas bodegas de Ricla se sitúan en torno
al Barranco Santo. Por encima de las laderas en las que
se hallan, asoman las “lumbrarias”: chimeneas
de respiración vertical. Tienen materiales y formas
muy diversas y llamativas, y se consideran monumentos
importantes de la arquitectura popular, comparables a
esculturas al aire libre. Su aportación a la belleza
del paisaje es indiscutible.
Cueva de la nevería__________________________________________________
Está situada en una era de la cara norte de la
loma sobre la que se asienta el casco urbano. Concretamente
en la calle Barranco Santo. Es un pozo circular excavado
en la tierra, con paredes de mampostería, que se
cubre con cúpula falsa por aproximación
de hiladas.
Peirones o “pilones”__________________________________________________
El “pilón” de Santa María Magdalena,
erigido en 1674 y remodelado en 1997, se sitúa
junto a la acequia de Grío y delimita los términos
de Ricla y La Almunia. La Asociación Ricla y sus
Raíces ha recuperado la romería hasta él,
la cual se realiza el primer domingo de octubre y está
acompañada de misa, comida, deportes y charangas.
El peirón de San Pedro, del siglo XVIII, está
en el camino que lleva el mismo nombre, junto al solar
de la ermita desaparecida. Además es muy interesante
el peirón de los “Santicos” San Sinesio
y San Teopompo, patronos de Ricla. Data del siglo XVIII
y se encuentra en la carretera de Magallón. Es
robusto y está construido en ladrillo con hornacina
de medio punto, hoy transformada.
De gran interés y atención por parte de
la comunidad científica son los yacimientos paleontológicos
de Ricla, los cuales, gracias a las Jornadas Aragonesas
de Paleontología, han adquirido el prestigio que
merecen. Destacable es el Barranco de las Conchas, en
el que han aparecido ejemplares muy importantes, como
la cabeza de un cocodrilo marino conocido como “el
cocodrilo de Ricla”.
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