En el año 1144 Ramón Berenguer IV hacía
donación a la Orden del Santo Sepulcro de los lugares
de Torralba de los Frailes, Codos, Tobed, Santa Cruz y
Aldehuela, los tres últimos en el valle del río
Grío. En Tobed estaba el comendador, cuyo palacio
aún se conserva; Aldehuela y Santa Cruz dependían
de esa encomienda. Sólo pertenecen a la Comarca
de Valdejalón las dos últimas localidades,
estando Aldehuela totalmente deshabitada.
Santa Cruz de Grío
Al salir de Morata de Jalón, en un cruce, se indica
la dirección Madrid, Zaragoza y Santa Cruz de Grío.
Ésta última nos llevará, por una
carretera estrecha y con curvas, hasta la localidad, siguiendo
el curso del río Grío, que nace a 1.235
metros en el pico de La Atalaya, en la Sierra Modorra.
Discurre por una depresión tectónica entre
la sierra de Algairén y la de Vicor, y atraviesa
los términos de Codos, Tobed, Santa Cruz de Grío
y La Almunia, desembocando en el Jalón, cerca de
Ricla.
Hay que superar el caserío y tomar una calle pina
llamada Rafael Monares, la cual nos conducirá a
las primeras casas. En una de ellas se encuentra la colección
de cerámica popular más importante de Aragón,
con más de 9.000 piezas catalogadas. Gran parte
de ellas pertenecen a la comarca de Valdejalón:
Morata, Alpartir, Almonacid, Lumpiaque... Su propietario,
José María Gimeno, la muestra con gran entusiasmo.
Cerca queda la Iglesia de San Blas, construida ya en el
siglo XX en sustitución de otra que se localizaba
en el centro de la población.
La iglesia parroquial de San Blas_______________________________________
Es un edificio erigido en mampostería revocada,
terminado de edificar en 1912. La sencilla fachada presenta
puerta en arco de medio punto y, sobre ella, un óculo
de iluminación. En el lado del evangelio se levanta
la torre de dos cuerpos, de planta cuadrada el inferior,
con elevado zócalo de sillería y ladrillo.
El superior es octogonal, con vanos de medio punto para
las campanas. El interior de la iglesia es de planta de
cruz latina con testero recto.
El retablo mayor está dedicado al titular de la
iglesia, San Blas. Se trata de un retablo barroco de finales
del siglo XVII, probablemente construido en alguno de
los talleres de Calatayud. La mazonería es de buena
calidad, y su sotabanco está decorado con rosetas
y motivos geométricos. Por su parte, en el banco
se representa a niños entre guirnaldas y florones.
El cuerpo consta de tres calles con otras tantas hornacinas,
separadas por columnas salomónicas y con profusa
decoración vegetal sobre ellas. En la hornacina
central se halla colocada una imagen moderna de escayola
de San Blas y, en las hornacinas laterales, las imágenes
de San Juan Bautista y San Roque, de la misma época
que la mazonería. El remate se compone de una casa
entre estípites y volutas, con la imagen de Cristo
Crucificado ante el fondo pintado de la ciudad de Jerusalén.
Además, sobre la hornacina central puede verse
la cruz patriarcal de la Orden del Santo Sepulcro.
En el retablo de la Virgen del Carmen, por su parte, la
mazonería es de madera dorada con columnas salomónicas
con decoración de hojas. La imagen de la titular
es moderna y, a los lados, se representa a San Joaquín
y Santa Ana, así como a San Francisco Javier en
el ático.
El retablo de San Miguel es del siglo XVIII, con la imagen
de San Miguel Arcángel venciendo al demonio en
la hornacina central y otros santos a los lados y en el
ático. Hay, además, otros retablos barrocos
en el templo, dedicados a San Antonio Abad y San Roque.
El busto de San Blas, del XVI, era muy interesante, pero
se quemó y al restaurarlo no pudo recuperarse su
original belleza. Merece destacarse también la
peana que se utiliza para sacar al santo en procesión
el día 3 de febrero. Se trata del llamado Baile
del Santo, en el que los vecinos pasean la imagen por
las calles, a ritmo de charanga.
Santa Cruz de Grío conserva un urbanismo típicamente
medieval, con calles estrechas, callejones sin salida
y zaguanes sorprendentes. Los nombres de las calles principales
son más modernos: Francisco de Goya, Ramón
y Cajal y Joaquín Costa. En torno a ellas es donde
se concentran la mayoría de las casas típicas
del urbanismo de Santa Cruz. Los patios o zaguanes, normalmente
en plano inclinado hacia los pequeños corrales
y cuadras, cuentan con varias entradas a diferentes viviendas,
siempre pequeñas e irregulares.
De la unión de las calles Costa y Goya parte la
de San Roque, en profundo desnivel hacia el río,
con una de las vistas más interesantes del pueblo.
Hay además dos plazas: la más céntrica
es en la que estuvo situada la iglesia antigua, cuyo solar
ocupa actualmente un frontón; y la más moderna,
en la que se levantan las escuelas y la iglesia nueva.
El centro lo ocupa una fuente realizada en hierro por
la fundición Averly, de 1929 y homenaje al maestro-alcalde
Ponciano del Amo.
Las dos plazas están unidas por el primer tramo
de la que fue y sigue siendo la calle más importante
de Santa Cruz: una vía estrecha y más o
menos recta que muestra algunas puertas en arcos de medio
punto y patios de entrada a varias viviendas. Se trata
de la calle Bardají, que antes se denominó
del Castillo.
En la parte alta está la calle Ramón y Cajal,
donde se conserva un lavadero restaurado entre 1999 y
2000, junto a lo que fue matadero, o macelo, que es como
se denominaba en el pueblo. Frente al lavadero se ha habilitado
una vivienda antigua como casa rural, conservando la arquitectura
tradicional. Es muy cómoda y tiene espléndidas
vistas del valle del Grío.
Los peirones_________________________________________________
Junto a las eras, en el camino que rodea la población,
está colocado el peirón de la Inmaculada
Concepción, construido en 1952 por orden de don
Francisco Escribano, sacerdote de la parroquia. Es de
ladrillo cara vista, con una capilla abierta a tres lados
y protegida por cristales. Dentro hay una imagen de escayola
y se adorna con flores. Por su parte, el peirón
de San Ramón también se sitúa en
la zona de las eras, y consiste en una hornacina empotrada
en el muro de una casa, con una imagen de San Ramón
Nonato en escayola policromada.
El peirón de los Santos Martires es el que tiene
mayor interés. Está situado en el camino
de Gramán, junto al puente de piedra sobre el Grío,
y es de ladrillo, con un cuerpo octogonal en la parte
baja y otro en forma de prisma en la superior. En éste
se abre una capilla a dos lados, en la que hubo dos relieves
de San Fabián y San Sebastián. Se dice que
en tiempos de la república tiraron al río
el de San Fabián, que ya no volvió. El de
San Sebastián, que sí que está, es
un relieve en alabastro.
En el mes de mayo se iba en rogativa desde el pueblo hasta
el peirón, a rezar las letanías de los Santos
Mártires. Es un paraje con cruce de caminos junto
al río, en el que estuvo el molino, del que quedan
restos de la balsa y los arcos del desagüe, un horno
de tejas, ladrillos y baldosas refractarias, y acequias
de riego con un azud junto al puente grande.
Aldehuela de Grío
Pueblo deshabitado a partir del año 1960, está
situado a unos dos kilómetros de Santa Cruz de
Grío, localidad de la que dependía en sus
últimos tiempos. Se halla apartado de las vías
de comunicación y, desde Santa Cruz, se accede
a través de una pista de tierra que contrasta con
la calzada de piedra, al parecer de la Edad Media, que
unía las poblaciones de Santa Cruz y Aldehuela
con las de Viver y Orera, a través de la sierra
de Vicor y El Espinar.
El pueblo está situado en una ladera, a resguardo
de los vientos, con las eras en la parte alta y sobre
el altozano. Junto a las eras puede verse la lumbrera
de una bodega, perteneciente a una de las casas contiguas.
Aún existe alguna calle empedrada con cascotes
y restos del tendido eléctrico.
Las calles seguían las curvas de nivel para unirse
con la principal, que conducía hacia la fuente.
Ésta se sitúa en la parte baja del pueblo
y recoge el agua de algún manantial que llegaba
hasta el camino, donde quedan restos de un arquito que
bien pudo haber sido una pequeña alcobilla en la
que se recogía el agua. Parece que posteriormente
el agua se condujo bajo el camino hasta la fuente, a dos
o tres metros y a más bajo nivel.
La fuente consiste en una capilla en arco rebajado, realizada
en piedra arenisca en su mayor parte. El chafariz o zafariche
tiene un caño de agua en la parte baja y una piedra
desmontable en la superior para poder limpiar la arquilla,
tal como se construían las fuentes en el siglo
XVI. Tiene adosado un pequeño abrevadero.
Iglesia de San Bartolomé______________________________________
Se sitúa en la parte alta de la población.
Es un edificio de mampostería y tapial, con ladrillo
en las esquinas y en los arcos, que se orienta al este.
La puerta actual, muy sencilla, se localiza en el hastial
del oeste. Tiene nave de cuatro tramos y cabecera destacada
en altura. La nave se cubre con techumbre de madera recubierta
de yeso, a dos aguas, apoyada en tres arcos apuntados,
sobre pilastras. La cabecera está cubierta con
bóveda de crucería sencilla, apoyados los
nervios en pequeñas ménsulas cónicas.
El edificio se construyó entre los siglos XIII
y XIV y la primitiva puerta debía estar en el lado
sur, protegida por un pórtico cubierto también
con madera. Posteriormente ese pórtico fue convertido
en capillas y se trasladó la entrada al oeste.
Detrás del ábside está el cementerio,
al que se accedía a través de un arco apuntado
de ladrillo, que bien pudiera haber sido construido en
el siglo XV.
Cuando quedó vacío el pueblo, los objetos
de culto se trasladaron a la iglesia de Santa Cruz de
Grío, entre ellos un busto de buena ejecución
de San Blas, restaurado en 1993. Dentro de la iglesia
de Aldehuela queda el retablo mayor, dedicado a San Bartolomé,
y una campana del siglo XVIII.
El retablo tiene mazonería de madera dorada y policromada
que consta de banco, cuerpo de una sola calle y ático,
todo él adaptado a la cabecera. El centro del banco
lo ocupa el sagrario, con un relieve de Cristo Resucitado,
y, en torno a él, cuatro pinturas con las imágenes
de San Roque, San Antón, un ángel y la Virgen
María, que juntamente pueden representar una Anunciación.
El cuerpo del retablo está formado por dos haces
de tres columnas a cada lado, con decoración vegetal
en relieve en el tercio inferior y escamado el fuste en
los dos tercios superiores. En la hornacina avenerada
que se forma en el centro se halla la soberbia figura
de San Bartolomé, escultura en madera policromada
de cuidada ejecución. Sobre las columnas, un entablamento
volado con rica decoración soporta un frontón
escasamente iniciado, partido y terminado en volutas,
y acoge una capilla con un lienzo del Calvario en el remate.
Es un magnífico retablo de la primera mitad del
siglo XVII, realizado seguramente en alguno de los afamados
talleres que en ese momento estaban instalados en Calatayud.
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