Los primeros señores de Morata fueron los Martínez
de Luna, afincados en el territorio a partir del siglo
XIV. El patrimonio de los Martínez de Luna, de
Illueca, deriva del señorío de los Sessé,
a través del matrimonio de Pedro Martínez
de Luna II con Elvira Pérez de Sessé. Aumentó
gracias al matrimonio con María Pérez de
Gotor, y así Juan Martínez de Luna será
señor de Illueca, Gotor, Morata, Villanueva y Purujosa.
Entre 1492 y 1498, la señora de Morata fue Diana
de Lanuza, viuda de Pedro Martínez de Luna. El
hijo de estos, Juan Martínez de Luna y Lanuza,
construyó un puente de piedra sobre el Jalón,
con el fin de cobrar el correspondiente pontaje. Su hijo,
llamado también Juan Martínez de Luna, fue
nombrado primer conde de Morata en 1550.
Se sabe que en 1665, don Francisco Sanz Cortés,
infanzón y mercader, compraba el condado a doña
Ana Polonia Martínez de Luna por 24.000 escudos,
además de una renta anual de 18.000 reales de plata
durante la vida de la condesa. Es el mismo que, en 1670,
fue nombrado marqués de Villaverde y, un año
más tarde, mandó edificar el palacio de
Morata y un nuevo puente sobre el Jalón, el de
“Capurnos”. En 1884 el condado de Morata pasaba
al de Argillo y, posteriormente, al marquesado de Villaverde.
Morata de Jalón
Si subimos a la ermita de Santa Bárbara, edificada
en el espacio del antiguo castillo de Morata, desde la
cima del promontorio podremos dominar con nuestra vista
todas esas tierras que fueron del Conde de Morata: hacia
el oeste se divisa el castillo de Villanueva de Jalón;
al norte, el pueblo de Chodes y, a lo lejos, los castillos
de Arándiga y Mesones de Isuela, en otro valle
y en otras comarcas; al este, entre cerros, el viejo castillo
de Chodes.
Delante de este semicírculo jalonado de castillos,
la vega del Jalón se ha ido abriendo desde Villanueva,
y en los meandros que forma el río a su paso por
las montañas se sitúan las “paredes”
de Las Torcas, aptas para la escalada. También
se divisan los restos del poblado romano de la Paridera
de las Sardillas.
Cuarenta fuegos tenía Morata de Jalón hacia
1495, todos ellos de moros y no se llamaba de Jalón
sino de Iodes o Chodes. En 1610 la población morisca
era de 211 fuegos, cerca de mil habitantes, de los cuales
más de la mitad salieron al exilio por Navarra.
El paseo_____________________________________________________________
Al final de la calle Costa queda un callejón sin
salida con casas de gran interés arquitectónico,
una zona que queda bien comunicada con el castillo. Se
recomienda seguir la calle Entremuros, que ocupa el lugar
en el que se levantaba la antigua muralla, hasta llegar
a donde estuvo el Portal, que fue derribado a mitad del
siglo XX. A falta de éste, podemos acercarnos hasta
la Fuente del Portal.
Se trata de una réplica de la desparecida construcción
y está situada en la calle Turquería, esquina
con Hermenegildo Garcés. En este bello rincón
de agua se mantiene en pie un antiguo lavadero, junto
a un gran abrevadero de piedra y una fuente. Cerca queda
el palacio, pero es conveniente volver a la calle Mayor
para entender bien el nuevo urbanismo de Morata: Las dos
torres de ladrillo se levantan una a cada lado de la plaza
Mayor, resaltando los dos poderes, el civil y el eclesiástico.
La población de Morata de Jalón se organizó
en torno a la calle Mayor y la plaza del Palacio, a partir
del último tercio del siglo XVII, con motivo de
la construcción de la residencia palaciega. Anteriormente
hubo una población medieval de la que quedan restos
en la ladera del cerro del castillo. Los vestigios de
la antigua fortaleza aún pueden verse por encima
de la ermita de Santa Bárbara, e incluso puede
adivinarse el comienzo de las desaparecidas murallas,
de las cuales solamente se conoce la existencia de dos
puertas: una pequeña frente al palacio, junto al
actual Ayuntamiento; y otra más grande al comienzo
de la calle Mayor Alta. Ésta última tenía
tres arcos, uno grande de sillería en el centro,
coronado por almenas, y otros dos más pequeños
a ambos lados. Parece que desapareció en los años
sesenta; era el llamado “arco del Portal”.
El palacio de Morata__________________________________________________
Tras comprar el condado, Francisco Sanz de Cortés
fue nombrado marqués de Villaverde en 1670, y en
1671 mandó edificar el palacio de Morata. Encargó
la obra a uno de los arquitectos más importantes
del barroco español, Juan de Marca, quien introdujo
en el mismo todas las innovaciones del momento.
El palacio tiene planta en H, con dos alas unidas al cuerpo
central, hacia delante, y otras dos, más cortas,
hacia la parte posterior. De esta manera se forma una
amplia plaza en la fachada y un espacio reservado para
jardín en la de atrás. Lo más original
y sorprendente del palacio es el alero con figuras de
atlantes y cariátides, con óculos de aireación
a los desvanes entre las figuras, sustituyendo a la clásica
galería de arquillos de ladrillo de los palacios
renacentistas. Este alero se prolonga a las dos alas,
una de ellas concebida como lonja, hoy destinada a Casino,
y la otra como edificio de iglesia de la población
ya existente antes del palacio, pero integrada en la plaza
y en el conjunto.
Si nos referimos al interior, el palacio consta de sótano,
dos plantas y desván. Se accede a través
de un zaguán cubierto con bóveda de yeserías
y cuyo suelo está formado por pequeñas piedras.
Del zaguán parte la escalera de tipo imperial,
con dos tramos que coinciden en el entresuelo, con acceso
a las habitaciones de servicio. Un amplio tramo central
asciende a otro rellano desde el que se accede a las habitaciones
y al salón principal. Hay que anotar además
que tanto el pretil de la escalera como los antepechos
laterales de la planta principal tienen bellas yeserías
caladas.
Si bien gran parte de las habitaciones están en
mal estado, se ha conservado bastante bien el gran “salón
pintado”, de unos 20 metros de largo por 6 de ancho
y con grandes balcones al jardín. Se cubre con
bóveda rebajada de lunetos, entre los cuales se
colocaron numerosos tondos con bustos de emperadores romanos.
La bóveda está decorada con un fondo esgrafiado
de hojas en blanco sobre gris, frisos de flores, y frutas
y numerosos escudos de varios tamaños de los condes
de Morata. A lo largo de los últimos cien años
ha sido sede de las escuelas, de una ferretería
y viviendas de varias familias. Durante la Guerra Civil
sirvió de alojamiento de las tropas italianas.
El progresivo deterioro ha precipitado la incoación
por parte de la DGA del expediente de expropiación.
El recinto fue declarado Bien de Interés Cultural
el 30 de marzo de 1983.
Iglesia parroquial de Santa Ana_______________________________________
La iglesia de Santa Ana, construida durante la primera
mitad del siglo XVII, tenía dos tramos, crucero
y cabecera recta, y torre a los pies, de mampostería
y ladrillo. La puerta, en arco de medio punto de sillería,
estaba en el último tramo, al sur. Cuando hacia
1671 el marqués de Villaverde y conde de Morata,
don Francisco Sanz de Cortes, decidió construir
su palacio, la iglesia se integró en el conjunto
con algunas reformas: Se elevó el muro de la epístola
para acomodarlo a la altura y el remate de la fachada
del palacio, se tapió la puerta que daba a la actual
plaza y se agregó un tramo en la cabecera, de manera
que desde el palacio fuesen visibles todos los actos litúrgicos
celebrados en la iglesia. Al cuerpo de planta cuadrada
de la torre, de mampostería, se le añadió
otro de planta octogonal, en ladrillo.
El retablo mayor está dedicado a Santa Ana. En
el sotabanco aparecen los escudos de los Martínez
de Luna. En el lienzo del centro se representa al Niño
Jesús rodeado de Santa Ana y San Joaquín,
la Virgen y San José; a los lados, lienzos de San
Juan Bautista y San Roque; y, en la parte alta, el Espíritu
Santo. Son pinturas de gran interés, de mitad del
siglo XVII. También encontramos otros retablos
de los siglos XVI al XX, entre los que destaca uno de
la Virgen del Rosario, del siglo XVI; el de Santa Bárbara,
del XVII; otro de San Ramón Nonato, también
del XVII; y el de la Divina Pastora, del XVII.
Casa del Escucha_____________________________________________________
Parece que fue el conde de Argillo quien se construyó
una casita en medio de la huerta, hoy dentro de la zona
deportiva. Consta la casa de una entrada y una sala en
la parte baja, de la que parte la escalera de acceso a
la planta superior. En esta hay una cocina con hogar y
chimenea, y una sala cubierta con bóveda de arista.
Tiene esta sala una acústica que permite oír
la voz de esquina a esquina, de ahí le viene el
nombre “del escucha”.
La ermita de Santa Bárbara___________________________________________
Edificada en el cerro del castillo, es un edificio de
unos 15 metros de largo por 5 de ancho, con seis arcos
diafragma apuntados. En el siglo XVIII se construyó
sobre la ermita una casa, coronada en la fachada con una
espadaña. Guarda un retablo barroco con columnas
salomónicas y decoración vegetal, con la
imagen de Santa Bárbara en la hornacina central
y las esculturas de San Miguel y San Roque en las calles
laterales.
Museo de objetos cotidianos__________________________________________
Curioso e interesante es el pequeño museo de objetos
cotidianos que ha ido creando a lo largo de cuarenta años
su propietario, don Julio López. Ha recogido juguetes,
radios, teléfonos, planchas de carbón...
que bien merecen un espacio más adecuado que los
bajos de su propia casa.
El puente de “Capurnos”______________________________________________
Se sitúa sobre el Jalón, en el camino viejo
a Chodes, y lo mandó construir el conde de Morata,
don Francisco Sanz de Cortes, en 1675. Se trata de una
obra de ingeniería excepcionalmente llamativa y
de gran perfección, toda ella de piedra sillar,
con un arco rebajado de unos 20 metros de luz por 8 de
alto, con tajamares a ambos lados. El acceso al puente
se hace a través de unos espacios amplios de más
de 20 metros de largo y con perfil alomado, y los antepechos
son de piedra arenisca. Está bien conservado, habiéndose
restaurado recientemente su calzada.
Chodes
Desde el puente de “Capurnos” puede hacerse
el camino a pie hasta Chodes. Es un agradable recorrido
entre las huertas y junto a la acequia de riego. Si se
va a hacer el viaje en coche es necesario volver hasta
Morata, pasar nuevamente por la calle Mayor y salir por
la Estación a la carretera que conduce a Chodes
y Arándiga.
El pueblo viejo y el castillo____________________________________________
Los restos del pueblo de Chodes y de su castillo se sitúan
en la parte más alta de la montaña que vigila
el desfiladero del río Jalón, aguas abajo
de Morata. En el año 1260 Chodes era de don Artal
de Luna, a quien se lo disputaba Gonzalo Fernández
de Azagra. En 1283 pertenecía a Lope Ferrench de
Luna y a sus sucesores, hasta la extinción del
linaje, en 1382. Después pasó a los Martínez
de Luna, condes de Morata.
Del viejo castillo sólo queda un paño de
muralla de tapial y piedras, al borde de un precipicio
sobre el Jalón. A los pies del viejo castillo,
hacia el oeste, aún pueden verse los restos de
las casas, esparcidos por la ladera de la montaña.
Tras la expulsión de los moriscos en 1610, el viejo
pueblo de la montaña siguió habitado por
algunos moradores que cultivaban las tierras del conde
de Morata, pero las casas estaban en muy malas condiciones
y las tierras de cultivo quedaban alejadas del pueblo.
Ante el peligro de que emigraran todos los vecinos, el
conde de Morata, don Francisco Sanz de Cortes, decidió
construir un pueblo nuevo en el llano, en el término
de “Capurnos”, lugar muy próximo al
palacio que se estaba construyendo en Morata de Jalón.
Para ello contrató nuevamente al arquitecto Juan
de Marca y el 28 de mayo de 1676 se firmó la capitulación
para la construcción de veinticuatro casas en torno
a la plaza.
La plaza de Chodes___________________________________________________
La plaza de Chodes es un conjunto urbanístico de
excepcional importancia, que responde a un plan perfectamente
estudiado. El arquitecto Juan de Marca realizó
el trazado y la planta: el conjunto debía tener
forma ochavada, de manera que se formase en el centro
una espaciosa plaza rodeada de veinticuatro casas; todas
las casas debían tener dos pisos, con sus chimeneas,
bodegas y corral con puerta falsa; y los tejados debían
ser a doble vertiente, unidos entre sí para seguir
una línea circular. El diseño de la plaza
se completaba con tres portadas para entrar y salir, dos
para el camino de Morata a Arándiga y otra de salida
a la huerta. El espacio correspondiente a la cuarta portada
se reservaba para la construcción de la iglesia,
y las casas debían continuarse por encima de los
arcos, de tal manera que no se rompiese la homogeneidad.
La obra se realizó entre 1676 y 1678, con la colaboración
del tapiador de Morata Julián de Yarza y siguiendo
el modelo de una casa que éste poseía en
dicha localidad. Las portadas se realizaron de acuerdo
con la ya existente en el palacio de Morata: el arco que
bajo el palacio conduce a la parte posterior. Pronto se
habitaron 17 de las 24 viviendas edificadas. Para ello,
los vecinos entregarían al conde 80 sueldos jaqueses
al año.
Dichas viviendas han llegado bastante bien mantenidas
en su fachada, y solamente han variado los vanos de iluminación
de algunas. Además, dos de ellas, pegadas a uno
de los arcos, han sido modificadas en altura. La plaza
fue declarada en el año 2001 Bien de Interés
Cultural, en la categoría de Conjunto Histórico.
Por otra parte, se conservan algunas casas de interés
en la calle Calvario, y tampoco puede olvidarse la acequia
Molinar, con un conjunto importante de norias.
Iglesia parroquial de San Miguel_______________________________________
Cuando se construyó la plaza en forma ochavada,
con cuatro puertas en arco de medio punto en los cuatro
puntos cardinales, el espacio correspondiente a la puerta
del este se reservó, como hemos dicho, para edificar
la iglesia. Al tener que adaptarse al diseño de
la plaza, el templo tiene planta irregular, siendo más
estrecha la nave por los pies. Consta de una sola nave
de cinco tramos, capillas laterales, cabecera plana y
coro alto a los pies. Se cubre con bóveda de lunetos
y cúpula ciega en el falso crucero, con los escudos
en las pechinas de don Francisco Sanz de Cortes, marqués
de Villaverde y conde de Morata. Como la plaza, es obra
de Juan de Marca.
La torre, realizada en ladrillo, es sencilla y tiene tres
cuerpos. El inferior corresponde a la puerta de entrada,
en arco de medio punto con dos pilastras en los lados
y hornacina. El segundo cuerpo tiene un óculo y
dos vanos, y, en el tercero, aparecen los vanos para las
campanas. La iglesia fue restaurada entre 1996 y 1997,
y pintada en 2001. A la vez se limpiaron los cinco lienzos
que ocupan las pechinas y la clave de la cúpula,
con los escudos de los Condes de Morata.
El retablo mayor, dedicado a San Miguel, patrono de la
iglesia, muestra mazonería estofada y policromada,
con un lienzo del santo de buena calidad, atribuido a
Pablo Raviella. En el remate está la Estigmatización
de San Francisco de Asís.
El retablo del Sagrado Corazón, de principios del
siglo XVIII, estaba dedicado en origen a San Cosme y San
Damián, quienes aparecen en un lienzo de la calle
central. Luego se colocó el Sagrado Corazón
y cambió de advocación. En el remate hay
un lienzo de la Sagrada Familia.
En el retablo de San Ramón Nonato, la mazonería
es de madera dorada y policromada, con dos columnas salomónicas
que enmarcan una hornacina en el centro que tiene la imagen
de madera policromada del titular. La decoración
es de hojas y vides y está fechada en el primer
tercio del siglo XVIII.
La capilla de la Virgen del Rosario, situada en el lado
derecho de la iglesia, alberga un retablo de la titular,
el cual es de pintura sobre el muro y simula mazonería
barroca. En el centro del mismo hay una hornacina hundida
en la pared, con una talla de la Virgen del Rosario, del
siglo XVII. En el cuerpo del retablo están representados,
en lienzos pintados al óleo, Santo Domingo de Guzmán
y Santa Rosa de Lima. En el remate encontramos a San José
con el Niño, obra del primer tercio del siglo XVIII,
tal vez del taller de Juan de Zabalo. Por otra parte,
sobre la mesa de altar se han colocado las imágenes
de San Miguel y San Silverio, ambas del siglo XVIII. La
última procede de Villanueva de Jalón, de
donde era patrón.
El retablo de la Divina Pastora es de mazonería
de madera con columnas lisas decoradas con rocalla, y
parece obra del siglo XVIII. Hay un relieve de la Divina
Pastora en el centro y, en el ático, de San Francisco
de Asís. A los lados del retablo, imágenes
de Santa Bárbara y el Niño Jesús,
de finales del siglo XVI. Sobre el cuerpo, dos imágenes
de pequeñas proporciones de San Félix Cantalicio
y Santa Orosia, de finales del siglo XVIII. En el retablo
de la Sagrada Familia, por su parte, la mazonería
es de madera policromada, realizada a finales del siglo
XVII o principios del XVIII, con columnas estriadas helicoidalmente
sobre plintos.
El camino a Las Torcas________________________________________________
Es interesante visitar el viejo Chodes, lo que puede hacerse
sin gran esfuerzo por un camino que sale de las primeras
casas del pueblo y pasa por las canteras. El paisaje desde
cerca del castillo es muy atractivo. Siguiendo el mismo
camino, se llega a la zona de escalada Las Torcas: más
de quinientas vías de diferente dificultad en la
Peña de la Viuda, la Peña Agujereada, el
Pico del Reloj y las Paredes Negras. El paraje se completa
con buenos ejemplares de álamos, fresnos y sauces
blancos, varias plantas protegidas y fauna interesante
(buitres, águilas, garzas, etc.).
Cerca hay un asentamiento romano sobre oro del Bronce,
lugar elegido sin duda por su posición como control
de las vías comerciales y la explotación
minera. Tiene una muralla defensiva y una necrópolis
que fue expoliada hace algunos años.
Villanueva de Jalón
Para visitar el despoblado de Villanueva de Jalón
hay que volver a Morata de Jalón. Pasaremos por
la estación de ferrocarril, donde se conservan
interesantes alcoholeras y almacenes de vinos como las
bodegas de Serrano, Jaime, Del Val, etc. Después
debemos tomar la carretera de Purroy y, tras pasar junto
a las grandes moles grisáceas de la cementera,
llegaremos a una casa, antes de cruzar un puente sobre
el Jalón, con un baldosín encima de la puerta
en el que se lee: “Fábrica de papel”.
Frente a ella, se conserva una gran noria de mampostería
y ladrillo.
Desde ese lugar, en la ladera, podemos divisar ya la silueta
de Villanueva. El ferrocarril horada con un túnel
la montaña por debajo mismo del castillo de Villanueva.
La carretera se dirige hacia la montaña para rodear
el pueblo en ruinas, por la base del peñasco. El
río se remansa en un azud, para correr después
hacia Chodes y Morata, no sin antes haber dejado parte
de su caudal en una acequia de riego. Esta acequia es
la que alimenta la mencionada noria.
Viejos habitantes____________________________________________________
Villanueva fue fundada en el siglo XIII y era villa de
señorío; en 1495 tenía doce fuegos,
cuatro de cristianos y ocho de musulmanes.
En 1610 tenía 27 fuegos, todos de moriscos, y aunque
no se conocen datos sobre la expulsión es de suponer
que todos o la mayoría saldrían de su pueblo.
Pero Villanueva se recuperó nuevamente: a mitad
del siglo XIX, de las 24 casas sólo 14 estaban
habitadas, según la información que proporciona
Madoz. El pueblo fue abandonado definitivamente en la
década de los cincuenta del siglo XX, quedando
reducido a escombros por el expolio de materiales para
la construcción.
La plaza y la iglesia___________________________________________________
Las casas de Villanueva o, mejor, los restos de las casas,
se encaraman sobre las rocas. Para subir al pueblo es
necesario seguir la carretera hasta encontrar nuevamente
la vía del tren. De ese punto parte un camino de
herradura que va ascendiendo, excavado a trechos en la
roca y calzado con muros de piedra en algunas barranqueras,
y que da la vuelta al promontorio para llegar a las primeras
casas y perderse entre las ruinas. Ya sólo quedan
en pie algunos de los muros de adobe o tapial, apenas
los tejados. Aún se aprecia la plaza en forma casi
circular, desde la que se veía el río y
el remanso del agua brillante del azud. En la plaza queda
en pie un edificio de dos plantas, con escalera exterior;
sería la casa del lugar y las escuelas. De la plaza
partía una calle hacia la iglesia, la parte más
elevada del pueblo.
El templo, de pequeñas dimensiones, está
construido en mampostería y tapial. Se accede a
través de unas escaleras y por una puerta en arco
de medio punto. De la única nave sólo quedan
los muros y, milagrosamente, se han conservado las dos
capillas laterales y la torre. Dichas capillas tienen
gran interés, ya que conservan bellas yeserías
de tradición mudéjar, realizadas durante
la segunda mitad del siglo XVII.
Las capillas, de reducidas dimensiones como la iglesia,
se cubren con bóveda de lunetos y a ellas se accede
desde la nave a través de arcos de medio punto.
La decoración se sitúa en la parte alta
de las capillas y ocupa el arco de entrada, el centro
de las bóvedas y los lunetos. Ambas capillas tienen
decoración parecida, aunque los motivos son diferentes.
Las yeserías están pintadas con los colores
amarillo, azul y rojo.
Refiriéndonos a la capilla de la izquierda, en
el intradós del arco el lazo geométrico
va formando rombos y espacios en los que se insertan estrellas
de ocho puntas. La parte central de la bóveda tiene
estrellas y cruces. Debajo de los lunetos hay un medallón:
los lazos van formando una serie de círculos en
los que se insertan estrellas de ocho puntas y, en el
centro, queda otra de grandes proporciones.
En cuanto a la capilla de la derecha, en el intradós
del arco se forman estrellas de ocho puntas y rombos.
En la bóveda, el lazo va formando pequeños
círculos con estrellas de ocho puntas regulares
y otras irregulares, todo de gran vistosidad. El medallón
se decora con el lazo, que va formando bucles con lágrimas
y dentro queda una estrella de seis puntas irregular.
La torre de la iglesia es de ladrillo, con dos cuerpos.
El cuerpo bajo se decora con motivos mudéjares
de ladrillo resaltado: una línea de ladrillos puestos
en esquinilla, otra de esquinillas al tresbolillo, y una
banda de ladrillos formando hexágonos. En el remate
de este primer cuerpo, una línea de medios rombos
con una imposta de ménsulas de ladrillos en disminución.
El cuerpo superior es liso, con un vano en cada lado para
las campanas. Se trata de una torre baja, de acuerdo con
el tamaño de la iglesia, pero es el elemento que
indica con claridad la existencia de un pueblo sobre las
rocas. El otro es el torreón del castillo. El templo
está declarado Patrimonio de la Humanidad por la
UNESCO.