Cuarenta fuegos
tenía Morata de Jalón hacia 1495,
todos ellos de moros y no se llamaba de Jalón
sino de Iodes o Chodes. En 1610 la población
morisca era de 211 fuegos, cerca de mil habitantes,
de los cuales más de la mitad salieron al
exilio por Navarra. La población se organizó
en torno a la calle Mayor y la plaza del Palacio
a partir del último tercio del siglo XVII,
con motivo de la construcción de la residencia
palaciega. Anteriormente hubo una población
medieval de la que quedan restos en la ladera del
cerro del castillo.
Los vestigios de la antigua fortaleza aún
pueden verse por encima de la ermita de Santa Bárbara,
e incluso puede adivinarse el comienzo de las desaparecidas
murallas, de las cuales solamente se conoce la existencia
de dos puertas: una pequeña frente al palacio,
junto al actual Ayuntamiento; y otra más
grande al comienzo de la calle Mayor Alta. Ésta
última tenía tres arcos, uno grande
de sillería en el centro, coronado por almenas,
y otros dos más pequeños a ambos lados.
Parece que desapareció en los años
sesenta; era el llamado “arco del Portal”.
La iglesia de Santa Ana, construida durante la primera
mitad del siglo XVII, tenía dos tramos, crucero
y cabecera recta, y torre a los pies, de mampostería
y ladrillo. La puerta, en arco de medio punto de
sillería, estaba en el último tramo,
al sur. Cuando hacia 1671 el marqués de Villaverde
y conde de Morata, don Francisco Sanz de Cortes,
decidió construir su palacio, la iglesia
se integró en el conjunto con algunas reformas:
Se elevó el muro de la epístola para
acomodarlo a la altura y el remate de la fachada
del palacio, se tapió la puerta que daba
a la actual plaza y se agregó un tramo en
la cabecera, de manera que desde el palacio fuesen
visibles todos los actos litúrgicos celebrados
en la iglesia. Al cuerpo de planta cuadrada de la
torre, de mampostería, se le añadió
otro de planta octogonal, en ladrillo. |
|
Palacio de Argillo
|