En 1495 Lumpiaque
tenía 30 fuegos, todos ellos de moros, que
en 1610 eran ya 144. Quedaron vacíos al menos
127, con 637 personas expulsadas por Navarra, y
en el año 1627 la localidad empezó
a ser repoblada nuevamente.
La zona baja de la localidad se corresponde con
el barrio antiguo, en el que aún pueden verse
restos de un torreón de grandes bloques de
piedra. Quedan más curiosidades por la zona:
la antigua plaza de la Constitución, después
plaza de España, con el desfigurado edificio
de la Casa Consistorial del siglo XVIII y una casa,
Villa Adela, reformada en 1933, con una gran carrasca
centenaria.
Sobre un pequeño cerro está la zona
deportiva y cultural, que convive con numerosas
cuevas-vivienda, muchas de ellas hoy transformadas.
Las bodegas de Lumpiaque se extienden por gran parte
de la ladera de ese montículo, llegando incluso
hasta la población. Casi todas tienen el
trujal, galerías para las cubas y “sala
de reunión”.
En las afueras de la población, junto al
barranco de Rané, se encuentra el Juncal,
zona de recreo con barbacoas y mesas en torno a
una balsa que recibe el agua del Bodegón;
éste se compone de dos túneles subterráneos,
uno de acceso a los manantiales y otro por el que
discurre el agua al exterior. Parece ser obra musulmana,
restaurada recientemente.
La calle Mayor, ahora Muntadas, es recta y en ella
abundan edificios construidos con piedra del lugar
a cara vista, mientras que otros se muestran revocados.
Hay varias casas del siglo XVIII con el característico
alero en nacela, y una de ellas conserva el escudo
de armas de los Trasobares. Ya al final de esta
calle puede verse el granero del conde de Aranda,
en buen estado de conservación aunque le
falta el escudo.
A mitad de la calle Mayor se abre otra perpendicular,
la calle Ramón y Cajal, con una remozada
casa renacentista de ladrillo. Esta calle conduce
a la plaza de la Iglesia, donde está el Ayuntamiento,
moderno, y el templo de San Francisco de Asís.
Lumpiaque tuvo varios señores hasta que pasó
a los Urrea, lo que sucedió en 1482, cuando
Juan de Jasa lo vendía a Lope Ximénez
de Urrea, tercer vizconde de Rueda. De este modo
pasó al condado de Aranda.
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Detalle de torre mudéjar

Ermita |