La Almunia era
una huerta del pueblo de Cabañas, en la que
tanto cristianos como musulmanes tenían sus
fincas y casas de recreo. Uno de los principales
propietarios de esa almunia era Blasco Blázquez,
segundo marido de Goda de Foces. Blasco Blázquez
hizo entrega de sus tierras y bienes, con la reserva
del usufructo vitalicio a favor de su viuda, a la
Orden de los Hospitalarios de San Juan de Jerusalén.
En 1176 doña Godina, ya muerto Blasco Blázquez,
firmaba un documento concediendo a la iglesia de
Santa María y San Juan, en La Almunia, unas
casas en la misma localidad y un molino en el término
de Ricla, para el culto y la iluminación
de la iglesia.
Poco tiempo después, La Almunia pasó
a la Orden de San Juan, cuyo castellán de
Amposta, Pedro López de Luna, la organizó
mediante carta de población del año
1178. Había, al menos, una iglesia, sin duda
románica, ubicada en el solar que ocupa la
actual, y una casa-fortaleza, en el solar del palacio
de San Juan, en la que vivían los caballeros
de la Orden de San Juan de Jerusalén.
El Palacio de San Juan es un edificio de mampostería
en la planta baja, con puerta de piedra sillar en
arco apuntado. También mampostería
se emplearía en la planta noble y en la superior
y, posiblemente, en el siglo XIX se transformó
la parte alta, edificándose en tapial y ladrillo
tal como puede verse en fotografías anteriores
a la restauración. Ésta se realizó
a finales del siglo XX por el arquitecto Roberto
Benedicto, adaptándose para Casa de Cultura.
El Palacio fue declarado Bien de Interés
Cultural el 7 de junio de 1982.
La calle principal de la ciudad está dedicada
a Martín de Garay, y tiene dos edificios
de interés: la “Casa natal de Florián
Rey”, en el número 1, muestra una larga
galería de arquillos; y la del 26, aunque
reedificada en 1881, conserva los medallones de
la parte alta, del siglo XVI. Además, en
la esquina con la calle Monreal Muñoz hay
una casa rehabilitada con galería de arquillos,
del siglo XVII.
En la plaza de los Obispos, de gran interés
arquitectónico, se conservan asimismo varios
edificios antiguos. En el número 3 hay una
casa de ladrillo con arcos de medio punto, grandes
balcones y galería de arquillos doblados
con escudo de armas (siglo XVI); y la del número
4 ha sido rehecha siguiendo el modelo original.
Las casas de los números 16 y 18 son de ladrillo
y de estilo aragonés, del siglo XVII; y la
del 18, pese a estar más transformada, conserva
el escudo de armas.
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Torre mudéjar |