En el año
1260 Chodes era de don Artal de Luna, a quien se
lo disputaba Gonzalo Fernández de Azagra.
En 1283 pertenecía a Lope Ferrench de Luna
y a sus sucesores, hasta la extinción del
linaje, en 1382. Después pasó a los
Martínez de Luna, condes de Morata.
Del viejo castillo sólo queda un paño
de muralla de tapial y piedras, al borde de un precipicio
sobre el Jalón. A los pies del viejo castillo,
hacia el oeste, aún pueden verse los restos
de las casas, esparcidos por la ladera de la montaña.
Tras la expulsión de los moriscos en 1610,
el viejo pueblo de la montaña siguió
habitado por algunos moradores que cultivaban las
tierras del conde de Morata, pero las casas estaban
en muy malas condiciones y las tierras de cultivo
quedaban alejadas del pueblo. Ante el peligro de
que emigraran todos los vecinos, el conde de Morata,
don Francisco Sanz de Cortes, decidió construir
un pueblo nuevo en el llano, en el término
de “Capurnos”, lugar muy próximo
al palacio que se estaba construyendo en Morata
de Jalón. Para ello contrató nuevamente
al arquitecto Juan de Marca y el 28 de mayo de 1676
se firmó la capitulación para la construcción
de veinticuatro casas en torno a la plaza.
La plaza de Chodes es un conjunto urbanístico
de excepcional importancia, que responde a un plan
perfectamente estudiado. El arquitecto Juan de Marca
realizó el trazado y la planta: el conjunto
debía tener forma ochavada, de manera que
se formase en el centro una espaciosa plaza rodeada
de veinticuatro casas; todas las casas debían
tener dos pisos, con sus chimeneas, bodegas y corral
con puerta falsa; y los tejados debían ser
a doble vertiente, unidos entre sí para seguir
una línea circular. El diseño de la
plaza se completaba con tres portadas para entrar
y salir, dos para el camino de Morata a Arándiga
y otra de salida a la huerta. El espacio correspondiente
a la cuarta portada se reservaba para la construcción
de la iglesia, y las casas debían continuarse
por encima de los arcos, de tal manera que no se
rompiese la homogeneidad.
La obra se realizó entre 1676 y 1678, con
la colaboración del tapiador de Morata Julián
de Yarza y siguiendo el modelo de una casa que éste
poseía en dicha localidad. Las portadas se
realizaron de acuerdo con la ya existente en el
palacio de Morata: el arco que bajo el palacio conduce
a la parte posterior. Pronto se habitaron 17 de
las 24 viviendas edificadas. Para ello, los vecinos
entregarían al conde 80 sueldos jaqueses
al año.
Dichas viviendas han llegado bastante bien mantenidas
en su fachada, y solamente han variado los vanos
de iluminación de algunas. Además,
dos de ellas, pegadas a uno de los arcos, han sido
modificadas en altura. La plaza fue declarada en
el año 2001 Bien de Interés Cultural,
en la categoría de Conjunto Histórico.
Por otra parte, se conservan algunas casas de interés
en la calle Calvario, y tampoco puede olvidarse
la acequia Molinar, con un conjunto importante de
norias.
VILLANUEVA DE JALÓN - Villanueva fue fundada
en el siglo XIII y era villa de señorío;
en 1495 tenía doce fuegos, cuatro de cristianos
y ocho de musulmanes.
En 1610 tenía 27 fuegos, todos de moriscos,
y aunque no se conocen datos sobre la expulsión
es de suponer que todos o la mayoría saldrían
de su pueblo. Pero Villanueva se recuperó
nuevamente: a mitad del siglo XIX, de las 24 casas
sólo 14 estaban habitadas, según la
información que proporciona Madoz. El pueblo
fue abandonado definitivamente en la década
de los cincuenta del siglo XX, quedando reducido
a escombros por el expolio de materiales para la
construcción. |
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Plaza ochavada |